Las Sociedades por Acciones Simplificadas (S.A.S.) cuentan con una herramienta poco conocida pero muy útil: las acciones de pago. Estas permiten que una empresa cumpla determinadas obligaciones, incluso laborales, entregando acciones a empleados o administradores, convirtiéndolos en socios de la compañía.
Sin embargo, este mecanismo no opera de forma automática. Las acciones deben haber sido creadas previamente en los estatutos, encontrarse disponibles en reserva y su entrega debe ser aprobada por la asamblea de accionistas con las mayorías exigidas por la ley.
Para las empresas en crecimiento, las acciones de pago pueden convertirse en una alternativa estratégica para atraer, retener y motivar talento clave, fortaleciendo el compromiso de quienes contribuyen al desarrollo del negocio.