Las asambleas ordinarias de accionistas son el principal espacio en el que los dueños de una empresa toman decisiones sobre su funcionamiento y futuro. En las sociedades anónimas en Colombia, estas reuniones deben realizarse siguiendo ciertas formalidades legales que garantizan que las decisiones adoptadas sean válidas y representen adecuadamente la voluntad de los accionistas. Estas reglas están contenidas principalmente en el Código de Comercio, y regulan aspectos como la convocatoria, el quórum y las mayorías necesarias para decidir.

Uno de los puntos que más dudas genera es quiénes deben participar en estas reuniones y cuál es su rol. El máximo órgano social está integrado por los accionistas, quienes pueden asistir personalmente o por medio de apoderados. Durante la reunión, el presidente y el secretario cumplen funciones esenciales para dirigir el debate y dejar constancia formal de lo ocurrido en el acta. Otros órganos, como la junta directiva o los administradores, pueden participar para rendir informes o responder inquietudes, pero su papel no reemplaza el poder decisorio de los accionistas, que son quienes finalmente adoptan las decisiones societarias.

También es importante entender que la participación de los accionistas tiene límites y reglas para asegurar el orden de la reunión. La intervención debe ajustarse al orden del día y a las reglas de conducción establecidas por quien preside la asamblea. De esta manera se evita que la reunión se desvíe de los temas previstos o que se generen situaciones de desorden que puedan afectar la validez de las decisiones adoptadas. Estas formalidades buscan garantizar que la asamblea sea un espacio efectivo de deliberación y no un escenario de conflicto desorganizado.

Finalmente, en ciertos casos la reunión puede suspenderse o interrumpirse, por ejemplo cuando se presentan problemas de orden, falta de quórum o circunstancias que impidan continuar con el desarrollo normal de la sesión. Por eso, una adecuada preparación de la convocatoria, la definición clara del orden del día y la conducción técnica de la reunión son claves para evitar riesgos legales y conflictos entre accionistas. En la práctica, una asamblea bien estructurada no solo cumple con la ley, sino que se convierte en una herramienta fundamental para fortalecer la transparencia y el buen gobierno corporativo en la empresa.

Fuente: Superintendencia de SociedadesOficio N° 220-15046

https://morand.co/wp-content/uploads/2026/03/Documento-del-Articulo-Morand-OFICIO_220-15046_-_Asambleas_ordinarias.pdf

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