La asamblea ordinaria es una reunión del máximo órgano social que, por ley debe realizarse al menos una vez al año y dentro de los 3 meses siguientes al cierre del ejercicio social. En ella se toman decisiones de alto valor como, la designación de los administradores, la determinación de las directrices económicas de la compañía, la aprobación de las cuentas y balances del último ejercicio, o la distribución de utilidades; entre otras.
Los accionistas pueden tener acceso a información y documentación previa para que sus decisiones en la asamblea se encuentren fundadas a través del ejercicio del derecho de inspección; el cual permite conocer la situación contable, financiera y jurídica de la sociedad. Sin embargo, ejercerlo sin la debida orientación puede llevar a interpretaciones erróneas o a incumplimientos legales.
Es importante recordar que las oportunidades para ejercer este derecho varían según el tipo societario: en sociedades colectivas, en comandita y de responsabilidad limitada, puede ejercerse en cualquier momento; en sociedades anónimas, dentro de los 15 días hábiles previos a la asamblea donde se analicen los libros y papeles de la sociedad en la cual realizaron sus aportes, y en sociedades por acciones simplificadas (S.A.S.), durante los 5 días hábiles previos a dicha reunión, salvo que los estatutos indiquen un plazo mayor.
Dado que el acceso a la información es de carácter confidencial debe manejarse con reserva y bajo criterios legales estrictos; no obstante, el accionista puede conta con asesoría especializada en materia legal, contable y financiera para tomar decisiones estratégicas que con seguridad le permitirá evitar riesgos innecesarios. Consulte con expertos antes de asistir a su próxima asamblea.