En Colombia, el sector empresarial en su mayoría se encuentra conformado por empresas familiares, ello como consecuencia de la generalidad de iniciar un nuevo emprendimiento optando por involucrar a sus seres queridos en el proceso. Esta decisión, sin embargo, conlleva diversas implicaciones legales y un gran desafío relacionado con hacer que la empresa perdure y se adapte a cambios generaciones, por lo que la estructuración de Protocolos familiares se ha convertido en una herramienta ideal para la organización del gobierno corporativo al interior de la empresa familiar.

El protocolo se define como un documento vinculante para las partes que lo firman, ya que establece los acuerdos que regularán las relaciones familiares dentro de la empresa.

El objetivo principal del protocolo es el de gestionar la interacción entre la familia, los accionistas y la compañía, lo que puede facilitar la comunicación y contribuir a la sostenibilidad del negocio, estableciendo mecanismos efectivos de comunicación entre los integrantes de la familia, políticas y/o condiciones de vinculación y ejercicio al interior de la(s) empresa(s) familiar(es), mecanismos de protección patrimonial y sucesoral entre otros aspectos propios de las relaciones particulares.

Cada protocolo puede y debe ser diferente dependiendo del tipo de negocio y objetivos que se buscan, por lo que su estructuración requiere la participación de sus integrantes y determinaciones objetivas y parciales.

Para la creación de este mecanismo es esencial definir varios aspectos: miembros que participarán, número de generaciones que se pretenden regular, misión de la empresa y los roles que desempeñará cada miembro de la familia, órganos de gobierno al interior de la Familia, entre otros.

Dentro de la organización familiar es importante establecer elementos fundamentales principalmente en cuanto a (i) los efectos de la sucesión patrimonial, en este caso, el protocolo determinará quienes serán los próximos propietarios de la compañía y quienes adquirirán los derechos que esta ostenta, en caso del fallecimiento de algún miembro familiar; (ii) los efectos de una sucesión ejecutiva, la cual básicamente se encarga de regular y decidir quién asumirá el rol de dirección, gestión y manejo de la(s) empresa(s).

Finalmente, para completar el protocolo, los miembros de la familia deben establecer un plan estratégico familiar y definir la profesionalización de la empresa, abarcando aspectos como la identidad de marca y las políticas de ingreso, entre otros.

Si su empresa es familiar y su intención es que perdure es recomendable asesorarse y establecer Protocolos de Familia como mecanismo de Gobierno Corporativo.

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